Una de las cosas más importantes en la vida es aprender a valorarse uno/a mismo/a. Pero esto es un duro trabajo que requiere mucho esfuerzo y dedicación, y a la vez es tan frágil que si no lo mantenemos con ahínco se puede desmoronar en cuestión de segundos. Por eso, es muy importante alejarse de las personas cuyo único objetivo es hundir al resto. Si eso te ocurre en algún momento, huye. Huye tan rápido como puedas. No intentes ser un héroe o una heroína pues hasta ellos pueden caer en la batalla. Huye, sé feliz y date el valor que sólo tú mereces.
Este poema lo escribí en ese momento en que la resignación pudo a la lucha. Pero huí.
Lo quiera yo o no
lo quiera,
sabed, éste es mi
secreto.
Me matas con tu
mirada
porque con las
manos no puedes.
Me crees débil y
cobarde,
pero eso me hace
más fuerte.
Y siento el
pinchazo agudo
de tu silencio
cuando callas,
y se me cae el
mundo
con una sola de tus
palabras.
Y llorar tan
fuerte,
y reír tan poco,
y tener el corazón
abierto,
y creer que me
quieres,
y no ser cierto.
Y sonreír sin
ganas,
y respirar sin
aliento,
y andar sin ningún
motivo,
y correr contra del
viento.
Lo quiera o no lo
quiera,
sabed, éste es mi
secreto.
Y me pregunto ¿por
qué?
Y es el reflejo
quien responde,
caricias que no
existen
y cántico a media
noche.
Bombea mi corazón
aunque ya apenas se
mueve,
y mis rodillas que
crujen
al chocar contra
este suelo
cada vez que tú lo
quieres,
aunque yo no lo
quiero.
Pensar en todo este
tiempo
y acecharme la soledad,
creer que todo fue
bueno,
pensar que todo es
bonito,
convencerme que es
verdad.
Añorar el pasado en
mi mente
con la
incertidumbre de un futuro,
saber que no tengo
presente
ni ánimo de vida
alguno.
Me matas con tu
mirada
porque con las
manos no puedes,
me robas la vida
a cada instante que
quieres,
y mi mirada perdida
en la felicidad que
no encuentro,
a veces me creo
fuerte
y, sin embargo...
me estoy muriendo
por dentro.
Lo quiera yo o no
lo quiera,
sabed, éste es mi
secreto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario