Al contacto del amor, todo el mundo se vuelve poeta.
Platón.

Bienvenida

¡Saludos!

La literatura forma parte de nuestra vida. Recuerdo que tuve entre las manos mi primer libro de poesía a la temprana edad de 7 años. Fue un regalo de mi padre que él se había comprado siendo pequeño.

Al principio no le presté mucho interés, pero en el momento en que abrí sus hojas y comencé a leer sentí un cosquilleo parecido al que sientes cuando ves a "esa persona", cuando encuentras algo que andabas buscando durante mucho tiempo, como cuando hueles tu comida favorita al llegar a casa o alguien te da un abrazo en el momento preciso.

Desde entonces mi amor por la lírica sólo ha ido creciendo y posiblemente no supiera en aquel momento qué quería hacer con mi vida, pero una cosa tenía clara: quería leer, escribir, recitar y amar la poesía para siempre.

En este blog encontraréis una recopilación de poemas de mi propia cosecha pertenecientes a mis libros "Al soñar con un poema", "En un rincón de tus ojos", "Cuentos de una niña loca", y "Y entonces... tú". Además encontrarás guías para analizar y recitar correctamente un poema, por qué es necesario aprender a realizar correctamente un análisis métrico y algunas impresiones sobre ellos.

Como decía Cicerón:

"Si junto a la biblioteca tienes un jardín, ya no te faltará nada".

¡Bienvenidos a La libretilla de Cris!

Poema: La mirada de los muertos



La mirada de los muertos

Bajo la cálida y tenue luz
de una candela apagada,
en la lúgubre estancia
de un habitáculo incierto,
dos almas funden su amor con un beso
bajo la atenta mirada de los muertos.

Él le acaricia el pelo,
ella roza su mejilla
con la yema de sus dedos,
él suavemente la abraza,
ella se deja amar sin recelo.

Un mismo deseo gobierna 
la mente de los amantes
mientras sollozan al mismo tiempo,
y hacen de éstos dos fieras agonizantes
bajo el rubor de los muertos.

Él la aproxima a su cintura,
ella se aferra con fuerza a su espalda,
sobre el frío suelo
a los dioses aclaman
la loca felicidad de su alma.

Ella sonríe y, pensativa,
mira a los ojos de su oponente,
él se enfrenta a ella,
cuerpo a cuerpo,
frente con frente,
ambos batallan una lucha
que muy pocos entienden.

Y en la inmensa oscuridad,
bajo el silencio gobernante,
cantan y aúllan los lobos
en la garganta de los amantes.

La misma tierra tiembla
al movimiento de sus cuerpos,
los dioses, expectantes, lo comentan
bajo la atenta mirada de los muertos.

La luz del sol acecha
al horizonte del alba,
bañan sus recuerdos los rayos
que a la mañana acompañan.
Comenzó la guerra.
Terminó la batalla.
Así han de librarse los conflictos
sin más armamento que dos almas.

Y los muertos, que no callan,
hablan entre ellos, susurran,
comentan la jugada.
Ellos recuerdan que la vida
está para vivirla,
no para malgastarla.

Sonríen ahora
cuando sonreír no les sirve de nada,
ríen y lloran con los vivos,
y añoran el tiempo de su andanza.

Decía aquel poeta
“¡qué felices son los muertos!”
yo digo; vive la vida con una meta
pero llénala de recuerdos.
Canta y grita hasta perder la conciencia.
Ama y odia con todas tus fuerzas.
Que tus límites se ciñan
a la comprensión y el respeto.
Que la felicidad y la tristeza
acompañen tus momentos.
Conoce tanto como puedas
la noche y el día.
Baila todo lo que aguante tu cuerpo.
Al fin y al cabo, algún día,

seremos nosotros los muertos. 

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