A veces, cuando conocemos a una persona, cuando sabemos qué quiere decir cada gesto suyo, cada mirada, cada tono... A veces, y sólo a veces, sobran las palabras.
Te miro, te pregunto qué te pasa,
me miras y me dices “nada”.
Y sé que tus ojos me hablan,
y sé que tu boca me engaña,
y sé que da igual lo que te pregunte
porque tú siempre me dirás “nada”.
El silencio de la tormenta
que acosa mi calma...
¿qué es lo que te pasa?
¿qué es lo que te callas?
¿qué es lo que tus ojos
intentan decirme desesperados?
Y mi miedo los sigue,
y tu boca los calla,
y yo siempre te pregunto
y tú siempre dirás “nada”.
Día tras día,
beso tras beso con un fondo detrás,
con una intención
que cada día veo más clara,
con un sentimiento que sé que tienes,
y yo no tengo,
con una idea de tus ojos
que ya no es la equivocada.
Te pregunto qué es lo que sientes,
y todo tu cuerpo me dice....
“Nada”.
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